COMUNICAV | Tercera etapa Nº15 tercer cuatrimestre 2020

COMUN ICAV 22_23 FUNDACIÓN VICENTE FERRER en el territorio para reforestar la zona y tratar de paliar en cierta medida la falta de niveles de oxí- geno necesarios que dificulta la escasez de este bien natural. Al inicio de su trabajo en esta región, Vicente Fe- rrer se ocupó de inculcar a la población su dere- cho a vivir dignamente. Erradicar la pobreza era la base del plan que tenía el matrimonio, pero también había otra necesidad, la emergencia cró- nica provocada por el hambre. Fue por ello, que se decidieron a establecer dos vías de trabajo: un programa que permitiera avanzar en el desarrollo y otro que hiciese posible paliar las necesidades del momento -fundamentalmente el hambre-, lo que se inició a través del programa de nutrición, uno de los primeros que realizó la Fundación al comienzo de su andadura, y que iba dirigido prác- ticamente en su totalidad a mujeres, discrimina- das únicamente por su condición de género. Fue entonces cuando, Vicente y Anna Ferrer, en- tendieron que no podían llevar a cabo su labor sin prestar especial atención a las mujeres, por tratarse, probablemente, de la comunidad más discriminada en Anantapur. Su condición y situa- ción les obligaba a casarse como único fin de su existencia, suponiendo además una carga para sus progenitores que tenían que pagar la dote al futuro marido para que este la aceptara en matri- monio. Según los actuales datos de los que dis- pone la Fundación, más del 70% de las mujeres de la India rural sufre violencia machista debido, en gran medida, a la mentalidad patriarcal, los matrimonios precoces y la dote, prohibida por ley, pero muy arraigada en la sociedad. Así pues, la Fundación centró su labor dirigida a este colectivo en trabajar por la igualdad de las niñas y mujeres, garantizando su derecho a la educación y a la salud, así como fomentando su autonomía económica con microcréditos que les permiten emprender negocios. Además, en este mismo sentido, cobra especial interés un detalle y es que todas las viviendas construidas por la organización solidaria, como residencia para las familias de la región, se registran a nombre de las mujeres para asegurar sus bienes y su protección. Precisamente en este proyecto de construcción de viviendas dignas y seguras para los residen- tes ha contribuido en gran medida con su apoyo el Colegio de Abogados de Valencia. Un proyecto que ha permitido que se levanten más de 75.000 viviendas que han sido habitadas por familias, donde antes había cabañas hechas de hojas de palmera. Logrando garantizar de este modo, que toda la comunidad tenga acceso a los servicios básicos de forma segura y digna. En la actualidad, el trabajo desarrollado durante estos más de 50 años -como llevar agua a cada una de las aldeas de la región de Anantapur- ha adquirido una nueva dimensión con la crisis de la COVID 19, pues ha hecho posible que los residentes dispongan de agua potable en sus propias aldeas y no tengan que desplazarse a otras, reduciendo la movilidad y evitando así los contagios en un país que supera hoy en día los 1.350 millones de ha- bitantes. Un hecho que se ha visto agravado por la existencia de un sistema sanitario frágil que, unido a la superpoblación, hacen que la situación de millones de personas se haya visto empeorada. En este sentido, la Fundación ha decidido volcar todos sus recursos materiales y humanos en pa- liar las consecuencias de la pandemia en aquellas personas más afectadas, gracias también a los hospitales que han ido construyendo a lo largo de El trabajo solidario desarrollado por la Fundación ha adquirido una nueva dimensión con la crisis sanitaria

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