COMUNICAV | Nº32 primer cuatrimestre 2026

DEL CID A MEEREEN: EL PLATÓ QUE NUNCA CERRÓ Entre las décadas siguientes y la irrupción de las series, Peñíscola siguió acumulando rodajes. La playa norte, los acantilados del Parque Natural Sierra de Irta y el laberinto urbano del casco antiguo aparecieron en producciones tan diversas como El Barco (Antena 3, 2011-2013), El Chiringuito de Pepe (Telecinco, 2014-2016), El Ministerio del Tiempo (TVE, 2015-2020) y el largometraje Tierra (1996), de Julio Medem, que utilizó el castillo y el parque natural como escenarios. Pero fue Juego de Tronos, la serie de HBO, la que devolvió a Peñíscola a la atención internacional. En la sexta temporada, el casco antiguo se transformó en Meereen, la ciudad esclavista gobernada por Daenerys Targaryen. La Rampa de Felipe II, el Parque de Artillería, la Plaza de Santa María y la Batería de Santa Ana se convirtieron en localizaciones reconocibles por millones de espectadores en todo el mundo. El recorrido por esos enclaves, cartografía de la ficción superpuesta al patrimonio real, forma hoy parte de la experiencia turística habitual de la ciudad. La Ruta Peñíscola de Cine, impulsada por el Área de Turismo municipal, estructura este itinerario en 14 puntos de interés que van desde la Playa Norte hasta el Parque Natural Sierra de Irta, integrando patrimonio, historia y referencias audiovisuales. En 2026, el Ayuntamiento presentó en FITUR el proyecto «Peñíscola, un paseo de cine», una actuación estratégica que consolida el audiovisual como elemento central de la identidad turística de la ciudad. © Estudio web doce LA CIUDAD QUE TAMBIÉN FUE FESTIVAL El vínculo de Peñíscola con el cine no se agota en los rodajes. Desde 1988 y durante veinte ediciones, la ciudad acogió el Festival Internacional de Cinema de Comedia de Peñíscola, un certamen que en su época de mayor proyección atrajo a profesionales y público de toda España e incluso del extranjero. Figuras como Charlton Heston, Bo Derek y numerosos actores del cine español desfilaron por la ciudad gracias a un festival cuyos galardones recibieron el nombre de Premios Calabuch, en homenaje a la película de Berlanga. El festival convirtió a Peñíscola, durante dos décadas, en un punto de referencia del cine de humor nacional. MÁS ALLÁ DEL PLATÓ: EL PARQUE Y EL LITORAL A pocos kilómetros del casco histórico, el Parque Natural Sierra de Irta ofrece una prolongación natural de la visita. Con 7.743 hectáreas de superficie terrestre y reserva marina adyacente, declarado espacio protegido en 2002 por la Generalitat Valenciana, el parque es uno de los últimos tramos vírgenes del litoral mediterráneo valenciano. Sus senderos señalizados recorren acantilados, torres vigía históricas —entre ellas la Torre Badum, recientemente restaurada y abierta al público— y calas de difícil acceso que también han sido escenario de rodajes, entre ellos capítulos de El Barco. Caminar por la sierra y asomarse al mar desde sus cortados completa la lectura de Peñíscola: la misma ciudad que acogió a templarios, al Papa Luna, a Charlton Heston y al equipo de Juego de Tronos tiene a su espalda un paraje donde el tiempo discurre de otro modo, sin más escenografía que el Mediterráneo.

RkJQdWJsaXNoZXIy NTQ2OTk=