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La mediación y el arbitraje, soluciones extrajudiciales a los conflictos ante el colapso de la Justicia

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30 octubre 2020

La mediación y el arbitraje, las dos principales soluciones extrajudiciales a los conflictos de la ciudadanía, se postulan como la mejor opción ante el colapso ocurrido en la Administración de Justicia por la pandemia derivada de la COVID-19. El Colegio de Abogados de Valencia cuenta con su propio Centro de Mediación del ICAV (CMICAV), referente a nivel nacional, y, asimismo, gestiona el Tribunal Arbitral del ICAV (TAV), constituido en 2008 y dedicado a la administración del arbitraje como método alternativo a la resolución judicial de conflictos.

Actualmente, las partes implicadas en un conflicto requieren una solución rápida, flexible y especializada. Es aquí donde el TAV pone a su disposición los últimos avances tecnológicos y los medios materiales y humanos necesarios, adaptándose a las necesidades de las partes implicadas. El organismo designa un árbitro entre sus especialistas, señala sus honorarios y vela por la aplicación de su Reglamento en el dictamen de un laudo que compromete a los implicados en el litigio. Además, permite utilizar sus servicios con absoluta confidencialidad y consigue ser una solución rápida debido a que generalmente se resuelve definitivamente con el laudo.

Por su parte, el Centro de Mediación del ICAV cuenta con más de 600 letrados y letradas que han desarrollado su labor muy especialmente en temas hipotecarios, con los que comenzó su trabajo mediante un convenio con la Diputación de Valencia que se extendió a diecisiete oficinas repartidas por toda la provincia. Desde entonces no ha dejado de resolver litigios entre partes de manera extrajudicial, evitando así el arduo proceso que conlleva un procedimiento dirimido judicialmente. En 2016, el CMICAV amplió su labor a la mediación derivada desde juzgados en asuntos de familia o vecinales -como pueden ser problemas por ruidos o lindes- e incluso asuntos penales de poca gravedad.

Sin duda, dos alternativas a tener en cuenta -la mediación y el arbitraje- con el fin de desatascar la justicia. Sobre todo, tras el incremento de asuntos que han tenido lugar como consecuencia de la pandemia, como los ERTES -en material laboral- o los conflictos conyugales entre progenitores -en asuntos de familia- entre muchas otras cuestiones.