COMUNICAV 39 ESCRIBIR ANTES DE LEER La otra gran línea de su vida es la escritura. Aunque a menudo se lo conozca por su actividad como abogado en casos de adopciones irregulares y niños robados, Vila insiste en que no empezó a escribir porque tuviera un tema que contar. Escribía desde antes. De niño, ya llenaba carpetas con textos de fantasía, pensamientos, diarios. Incluso recuerda que la necesidad de escribir apareció antes de convertirse en un gran lector. «Antes de ser un gran lector ya sentía la necesidad de escribir», dice. Para él, escribir es una necesidad y también un don. Un don que se trabaja, se corrige, se mejora. Tras quince libros publicados, reconoce que los editores y correctores le han ayudado a perfeccionar la técnica, pero la pulsión inicial ya estaba ahí. Su obra ha transitado varios caminos: ensayo, narrativa, textos de temática jurídica, terror, ciencia ficción, thriller y ahora poesía. Pero cuando habla de escritura no lo hace solo como un medio para denunciar o explicar. Habla de disfrute. De ese momento en que el escritor entra en lo que llama «el túnel»: cuando la realidad deja de existir y uno queda dentro de la historia, concentrado, mientras la trama empieza a fluir. «Antes de ser un gran lector ya sentía la necesidad de escribir». CUANDO NO HAY PALABRAS Su acercamiento a la poesía nace de una dificultad. Durante años le preguntaron qué sintió al saber que era adoptado, por qué seguía buscando, qué se siente al ayudar a otros a encontrar a sus familias biológicas mientras la propia búsqueda continúa sin respuesta. Enrique Vila ha dado conferencias, ha escrito ensayos, ha hablado ante cámaras, ha participado en documentales. Aun así, sentía que algo quedaba fuera. No encontraba la forma de expresar determinados sentimientos. El lenguaje jurídico le permitía ordenar hechos, derechos, expedientes, responsabilidades. Pero no alcanzaba para decir aquello que pertenece a otra zona de la experiencia. Entonces pensó en la poesía. «La poesía es el género con mayor capacidad para llegar al corazón de las personas», afirma. Escribió rápido, durante un verano, a ratos. Allí donde el expediente no llega, donde el ensayo explica pero no siempre conmueve, el poema puede abrir un espacio distinto. Y ahora sí, entendemos, por qué, la poesía aparece como la forma para expresar esos sentimientos que no encuentran las palabras, la poesía como esa música que le da voz a los latidos más profundos.
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